El placer y la culpa

Actualizado: 27 mar 2021




El placer y la culpa parecen ir de la mano en muchas ocasiones, pero no tiene por qué ser de esta manera.


El placer es el goce o disfrute físico o espiritual que sientes cuando haces o percibes algo que te gusta o consideras bueno.

Existen muchos tipos de placer, como el lúdico, el intelectual, el psíquico, físico y emocional.

Por otro lado, está la culpa. Se trata de esa sensación que te hace sentir mal contigo misma, porque piensas que estás transgrediendo las reglas que te has impuesto.

La asociación entre el placer y la culpa te impide disfrutar al máximo de las experiencias que te proporcionan goce.


¿Por qué sientes culpa luego de vivir el placer?


Para muchas personas experimentar el placer o tan solo pensar en hacer una actividad que le produzca goce, representa un problema.

Esto tiene que ver con considerar el placer, sobre todo el sexual, como pecaminoso. Además, considerarlo contrario a las reglas o creencias con las que te educaron en la familia, la escuela o la religión que practiques.

Es decir, sentir culpa luego de haber experimentado el disfrute se debe a que te han dicho que debes huir de las tentaciones. Seguramente, te habrán dicho que son malas y debes mantenerte alejada de ellas.

Así, el precio a pagar es que sientas que no mereces ese placer que tienes en determinados momentos.

Como consecuencia, pierdes la paz interna y piensas que debes recibir un castigo. Además, te sientes insegura y sin la libertad de volver a sentir placer.


El placer y la culpa: no caigas en la tentación


Has escuchado una y mil veces que debes apartarte de las tentaciones. Por ejemplo, come