El ego y las relaciones de pareja

Actualizado: 27 mar 2021




Tener una relación de pareja estable, consolidada y profunda no resulta fácil para la mayoría de las personas. No lo es porque supone superar una serie de condiciones impuestas por el ego, entre estas las expectativas y los juicios.


Es muy común repetir modelos o patrones de nuestros padres, de relaciones pasadas o de otras relaciones que nada tienen que ver incluso con la realidad. Estas últimas suelen ser “prestadas” de las fantasías, la imaginación y hasta de los intereses que tengamos en las relaciones.


Para que una relación se desenvuelva sin sufrimiento, debes tener consciencia de lo que esperas, de lo que estás dispuesta a dar y de que cada uno necesita su espacio, libertad, equilibrio y una vida en la que la individualidad sea respetada.


Introspección para evaluar tus relaciones de pareja


Es posible que empieces a observar lo negativo de tu relación, o lo que no te guste de tu pareja cuando ha habido conflictos, que son el resultado de pequeños problemas que no has notado o a los que no has querido prestar atención.


Sin embargo, observar la relación, hacer un ejercicio de introspección de tu propia conciencia, de lo que te está estorbando y perjudicando puede resultar en una revelación que te ayude a mantener la armonía contigo misma y con tu pareja.


Esto no significa que debas cuestionarte, pero sí modificar eso que te obliga a exigir más presencia, más entrega o más tiempo porque necesitas suplir carencias, inseguridades y llenar vacíos que provienen de tu interior.


Cómo el ego interfiere en tu relación de pareja


Si el ego te empuja a que hagas o digas cosas que no son sanas para ambos, este puede estar siendo eco de tus miedos, inseguridades o caprichos que te llevan a manipular, a sentirte incomprendida o a pensar que la culpa es del otro.

Los juicios que emites sobre tu pareja son producto del ego que quiere que asumas el rol de víctima. O, en otros casos, el de victimario al anular a tu pareja con ofensas y desprecios.


Otra manera en la que el ego interfiere en tu relación es con el deseo de controlar y cambiar a tu pareja. Es tan arrogante que te hace creer que la otra persona cambiará porque la obligarás a hacerlo.