Mindfulness y emociones





No cabe duda de que la mente es maravillosa y del poder que tiene sobre nuestras emociones y acciones. Reconocerlo es comenzar a hacerte consciente de que también es preciso aquietarla, lo cual exige un esfuerzo enorme y constante para observarte internamente y llegar a un estado pleno de calma y felicidad.


Mediante la observación consciente, sabemos que todos tenemos lo que comúnmente se conoce como mente de mono; es decir, una mente que salta de un sitio a otro, de un pensamiento a otros tantos, de forma frenética y desvariada.


Es el momento de tener una atención plena o mindfulness que te lleve a vivir en el momento presente, en el que no hay juicios de valor, solo la observación de lo que ocurre en tu mente.

Emociones y autoaceptación con mindfulness



No es sencillo pero tampoco imposible lograr la atención plena, solo requiere de la determinación de alcanzarla, para lo cual debes hacer una práctica formal adoptando una postura placentera y observando lo que pase por tu mente, lo que ocurre en tu cuerpo y en tu entorno.

Con mindfulness puedes abrir ese foco de atención y reconocer todo tu estado emocional como un círculo en el que vas a navegar con éxito por tus pensamientos y emociones, aunque sean placenteras o desagradables, pues todas son vitales y necesarias para conocerte y controlarte.

Conoces bien tu mente, y reconoces que existen emociones como la tristeza, el miedo o la ira que no son agradables, en parte por no saber cómo manejarlas, de allí que cuando aparecen, en los pensamientos se desata una especie de lucha y resistencia. Es el momento de actuar.